Enoturismo slow en Madrid: visita a las bodegas de Las Moradas de San Martín y la cooperativa de El Tiemblo y comida al restaurante El Rondón

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LnyI5qh6LV6sbW6S95UW8P--2O5N8G1HNBtJv98m62sEl domingo 23 de junio Slow Food Madrid ha organizado una visita a dos bodegas de Madrid y Ávila comprometidas con varietales autóctonos, el respeto al medio ambiente y al vínculo cultural que tiene el vino con nuestra comunidad y provincias limítrofes.

El viaje, que contó con la presencia de amigos del Convivium de Arenas de San Pedro, nos ha permitido comprobar sobre el terreno como se está recuperando la garnacha en la zona de Gredos de las malas prácticas de las últimas décadas en la que la uva se vendía por kilo y grado  e incluyó una comida en el restaurante escuela El Rondón, que está trabajando para formar parte de la red de restaurantes Kilómetro cero auspiciada por Slow Food.

La primera parada la realizamos en la bodega Las Moradas de San Martín de la Denominación de Origen Madrid (en la subregión de San Martín de Valdeiglesias lindando con Toledo, Ávila y Segovia). Trabajan en ella cuatro personas entre ellas, la directora técnica Isabel Galindo, que tuvo la amabilidad de atendernos personalmente  que con sus conocimientos y experiencia nos ha contagiado su pasión por el mundo del vino.

La fama de la garnacha de esta zona es debida a su buena acidez, lo cual resulta sorprendente por las altas temperaturas que sufre la viña, y asegura la longevidad de esta variedad de uva que siempre ha tenido fama de inestable y de no ser demasiado apta para la guarda.

Como anécdota se puede mencionar que cada vez que crean un vino nuevo tienen la costumbre de invitar a un escritor a que escriba un texto breve sobre lo que les sugiere. El inicio de este texto se incluye en la propia etiqueta del vino y ya han participado en esta iniciativa autores como Marta Rivera de la Cruz, Javier Tomeo o Ángeles Caso.

 

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En primer lugar catamos el Initio de 2007añejado en barrica de roble francés durante 14 meses y embotellado en febrero de 2010. Es un vino potente y serio muy apropiado para acompañar una comida más que para tapear o beber solo. En vista presenta un color rojo picota con ribetes granates. En nariz aparecieron los aromas propios de la garnacha acompañados de una gran complejidad que incluía confituras de moras, ciruelas, regalices y cacaos, con hierbas aromáticas y un fondo mineral. En boca disfrutamos de un caldo elegante, estructurado y con una prolongada persistencia.

lkZfVOV8Ld6N2ZXc2J8cqNVoCMYxMXz-yTaiHcE0iVwA continuación probamos el Libro Siete Las Luces, también del 2007 pero con un paso por barrica de 21 meses en barrica nueva en un intento, según explicó la propia Isabel, de llevarlo al límite. Es el segundo vino elaborado por esta bodega y su auténtica joya de la corona, no sólo por haber sido premiado en marzo de 2012 con una medalla de oro en Challenge Internacional du Vin, celebrada en Burdeos en marzo de 2012, sino también por la promesa de  longevidad que ha sorprendido hasta a sus propios elaboradores. En ese sentido se trata de un vino que evoluciona muy lento aprovechando al máximo esa acidez prodigiosa que caracteriza a la garnacha en esta zona.

En el análisis visual predomina también el color picota aunque con un ribete más evolucionado. En nariz aparecen las notas de frutas negras pero con gran presencia de los toques de madera en forma de tostados y torrefactos con un toque mineral de grafito. En boca se muestra estructurado, carnoso y con un frescor que le asegura seguir todavía creciendo en botella.

La siguiente parada la hicimos en El Tiemblo en Ávila donde Daniel Ramos y Fabio nos enseñaron las instalaciones que habían alquilado recientemente a la cooperativa transformadora CASA, que cerró hace un año y representaba el viejo modelo cooperativista que se impuso en la zona en la posguerra, pues acaparaba la producción comprando por kilo/grado o solo por kilo, lo que suponía renunciar a una producción de calidad. En este recinto nos hablaron de la Asociación de Garnachas de Gredos, creada para practicar la viticultura y vinificación naturales de esta variedad en las estribaciones de la sierra de Gredos entre los 750 y los 1200 metros de altitud. Un proyecto en la línea de Slow Food porque pretende recuperar una forma de cultivo muy integrada con el entorno y con una larga tradición. KU0dbcbPq2eHq_ok1y0y0nPaMAbbUbye1Vqs2LGMQdsEn la actualidad la asociación está compuesta por 6 jóvenes y pequeños bodegueros que trabajan en 21 municipios ubicados en tres Denominaciones de Origen. Por un lado, se encuentran viñedos en San Martin de Valdeiglesias de Madrid, por otro en Ávila pertenecientes a Vinos de Castilla y León y cuatro pueblos de Toledo integrados en la DO Méntrida. Por tanto es un proyecto que busca regirse por una lógica vinícola aunque ésta no coincida con la geografía administrativa. En estas zonas se cultiva una garnacha de montaña, en suelos pobres, con escasas lluvias, lo que da lugar a un vino muy diferente a los que se consiguen en otras zonas con la misma uva pero climas más cálidos y suelos fértiles. En ese sentido, Gredos nos obsequia con unos vinos de acidez prodigiosa, los rasgos varietales de la fruta roja y toques especiados y una gran mineralidad en los elaborados en suelos de pizarra, que recuerda al Priorat.

A continuación nos desplazamos al restaurante El Rondón donde Daniel y Fabio tuvieron la amabilidad de darnos a conocer sus vinos y dirigir una cata en la que demostraron su gran cultura enológica.

BpCq43Qq17VO7Ul6DtfiHBWxNpto8pTvPDPCBnrYCtY En primer lugar nos presentaron su Zerberos. Vino precioso. Añada 2009. 100% albillo. Un vino que pretende evocar y, en la medida de lo posible, recuperar aquellos vinos preciosos que tanta fama y prestigio tuvieron en la capital durante el siglo XVII y que fueron cantados y alabados por los grandes escritores del Siglo de Oro desde Jorge Manrique hasta Cervantes. Este vino se elabora con la variedad de albillo real, que recibe ese nombre porque era consumida mayoritariamente por los habitantes de la corte y tiene muy poco que ver la que se cultiva en la Ribera de Duero, que es la común. En ese sentido, la de Gredos tiene más grado alcohólico, color y acidez. El resultado es un vino de un bonito color dorado con tonos verdosos. En nariz aparece una gran complejidad. En boca disfrutamos de un vino con una acidez muy buena, estructurado en el que las notas metálicas y salinas nos hablaban de su mineralidad. Y un retrogusto licoroso.

A continuación catamos el Zerberos “Arena/Pizarra” 2006. Un vino que mezcla la garnacha de viñedos de en suelos arenosos y de pizarra. Con esta mezcla se logra integrar de forma majestuosa la amplitud de la fruta aportada por las uvas cultivadas en suelo arenoso con la mineralidad que añaden las de pizarra y que algunos casos provienen de viñedos de más de 60 años. El resultado es un vino con una personalidad muy definida que le diferencia del resto de otras elaboraciones con garnacha.

Para los interesados en tener más información de las bodegas

1. Bodega Las Moradas de San Martín. www.lasmoradasdesanmartin.es
2. Finca Zerberos: winesdanielramosvinos.blogspot.com.es
3. Vinos Ambiz de Fabio Bartolomei: vinosambiz.blogspot.com.es

 

 

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